Marxismo Vivo | Revista Marxismo Vivo N°20
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Revista Marxismo Vivo N°20

En los últimos 20 años, el imperialismo “cantó victoria”, aprovechándose de la restauración del capitalismo en los antiguos estados obreros burocráticos, y declaró que “el socialismo había muerto”. Pero una crisis de esta magnitud pone en discusión todas las ideologías elevadas al nivel de “verdades incontestables” en los últimos veinte años, y abre una oportunidad inmensa para el cuestionamiento de un sistema que sólo garantiza la riqueza de una ínfima minoría a costas de la inmensa mayoría, amenaza la propia supervivencia de toda la humanidad y replantea la perspectiva del socialismo mundial.

Los marxistas revolucionarios necesitan analizar la gravedad y las características de la crisis y estudiar las salidas que el imperialismo intenta armar. En la última edición de nuestra revista, decíamos que, en el futuro, muchas de sus páginas serían dedicadas al tema. Es el caso de esta edición, que trae un dossier sobre la crisis. Estos estudios analizan, desde distintos ángulos, el carácter de la crisis, el origen y el papel del capital financiero, la historia de la crisis de 1929, el papel de China, la situación de la Unión Europea y la política del imperialismo para hacer frente a la crisis.

Es importante tener claro que, por más profunda que sea, no existe “crisis final” del capitalismo por un proceso puramente económico. El imperialismo continúa dominando el mundo y va a descargar la crisis sobre las espaldas de la clase obrera en forma implacable. Si ésta no interviene con su fuerza revolucionaria, el imperialismo nos empujará cada vez más hacia la barbarie. Y podrá retomar su equilibrio un tiempo más, en un escenario de hambre, miseria y desigualdad aún mayores.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Lenin se dedicó a dos tareas. Una fue elaborar un análisis marxista y un programa para la nueva configuración del capitalismo, que él caracterizó como su “estadio superior”, su fase de descomposición, el imperialismo. La otra gran tarea, des de 1914, fue la construcción de una nueva Internacional revolucionaria, después de la traición de la II Internacional. Las tareas de esa nueva Internacional serían derrotar al imperialismo, orientar la toma revolucionaria del poder por la clase obrera y construir el socialismo mundial. Después de declarar la “quiebra de la II Internacional”, en 1915, antes incluso de la toma del poder en Rusia, en 1917, Lenin dedicó esfuerzos concentrados para fundar esa alternativa revolucionaria, la Internacional Comunista. Por eso, esa propuesta ocupa un trecho importante de las Tesis de abril, que orientaron al Partido Bolchevique en dirección a la revolución socialista en Rusia.

En este momento de crisis mundial del capitalismo imperialista, en que la necesidad de una dirección revolucionaria aparece en toda su dimensión, podemos inspirarnos en ese criterio de Lenin y en la lucha de Rosa Luxemburgo, exponente de la izquierda revolucionaria de la II Internacional que dio origen a la III Internacional. En 2009, se cumplen tanto los 90 años de la fundación de la Internacional Comunista como los del asesinato de Rosa por el gobierno socialdemócrata alemán. En este número, publicamos artículos sobre ese primer partido mundial de la revolución socialista, experiencia que ofrece toda una perspectiva para aquellos que luchan por una salida socialista frente a la crisis colosal del capitalismo y la barbarie que nos amenaza cada día. La lucha por la reconstrucción de la IV Internacional es hoy la continuidad de la larga batalla por una dirección revolucionaria mundial que la Internacional Comunista materializó en sus primeros años.